El día comenzó lluvioso pero para Pau y Judit salía el sol. Una boda muy familiar dónde la confianza fue plena, y la única condición fue: un buen filete y brownie de lamemécuina cómo tarta nupcial. La gastronomía empezó con snacks variados y tabla de quesos y el resto de fríos pasados, después empezó el festival de calientes.